Entrenar con una limitación física: la historia de Veronika

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Hay personas que entrenan para verse mejor. Y hay personas que deciden entrenar con una limitación física para demostrarle a la vida que sí pueden. Esta es la historia de Veronika, y de cómo el entrenamiento adaptado le devolvió algo que llevaba años sin sentir: confianza en su propio cuerpo

Entrenar con una limitación física

Los médicos dijeron que sería una suerte si podía caminar

Veronika nació con una deformidad congénita en la pierna derecha. Desde pequeña convivió con operaciones, yesos, revisiones y comentarios que, aunque seguramente venían desde la preocupación, terminan marcando más de lo que parece. De hecho, cuando era niña, a sus padres llegaron a decirles que ya sería una suerte si algún día podía caminar con normalidad.

Pero lo más duro muchas veces no es el dolor físico. Es la manera en la que acabas viendo tu propio cuerpo. Sentir que siempre tienes que adaptarte, que vas un paso por detrás o que ciertas cosas simplemente no están hechas para ti. Y eso, con el tiempo, pesa.

Cuando el entrenamiento se adapta a ti, no tú al entrenamiento

Cuando empezamos a trabajar juntos, el objetivo nunca fue solo «entrenar». Lo importante era que Veronika volviera a confiar en su cuerpo y dejara de verlo como una limitación constante.

Poco a poco fuimos entendiendo cómo trabajar con su cuerpo, no contra él. Adaptando ejercicios, respetando sus sensaciones y construyendo fuerza desde un sitio mucho más inteligente y mucho más humano.

No sentí en ningún momento que tuviera que adaptarme yo al entrenamiento, sino al revés — dice Veronika. Y eso, aunque parezca una tontería, cambia completamente la forma en la que vives todo el proceso.

Entrenar con una limitación física

Lo que realmente cambió

Veronika no solo empezó a mejorar físicamente. Empezó a descubrir cosas de sí misma que llevaba mucho tiempo sin sentir. Confianza. Seguridad. Capacidad.

Poco a poco dejó de fijarse en lo que le faltaba y empezó a darse cuenta de todo lo que sí podía hacer.

Hoy entrena, esquía y sigue superándose cada semana. Pero lo que más admiro de ella no es su fuerza física. Es la mentalidad con la que afronta cada entrenamiento. Porque mientras muchas personas se paran cuando algo molesta, ella aprendió desde pequeña a convivir con la incomodidad y aun así seguir adelante.

La lección que me dejo esta historia

Muchas veces la gente cree que readaptar es simplemente hacer ejercicios hasta que desaparece el dolor. Pero para mí no va de eso. Va de conseguir que la persona vuelva a sentirse capaz. Que deje de tener miedo a moverse. Que vuelva a confiar en su cuerpo.

Porque muchas veces no se trata de las limitaciones con las que naces. Se trata de hasta dónde decides llegar.

Si sientes que tu cuerpo te limita y quieres empezar a entrenar de forma adaptada a tu situación real, puedo ayudarte.

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